El informante de Wall Street, Martin Siegel, se declara culpable de un caso de tráfico de información privilegiada
El 13 de febrero de 1987, el profesional de Wall Street Martin Siegel se declara culpable de infringir las leyes tributarias y de valores relacionadas con un lucrativo plan de tráfico de información privilegiada. Había ganado 700.000 dólares en cuatro años por proporcionar información sobre acciones al poderoso arbitraje Ivan Boesky.↵El plan se desarrolló en agosto de 1983, cuando Siegel se reunió con Boesky en el Harvard Club de la ciudad de Nueva York para hablar de sus crecientes presiones financieras. Boesky le ofreció un trabajo a Siegel, un ejecutivo de fusiones y adquisiciones en Siegel and Kidder, Peabody & Co., pero Siegel, que buscaba algún tipo de acuerdo de consultoría, lo rechazó. Boesky sugirió entonces que si Siegel le proporcionaba información privilegiada sobre las fusiones futuras, él obtendría algo a cambio. En enero de 1983, aunque se había intercambiado poca información, Boesky envió un mensajero con un código secreto y un maletín que contenía 150.000 dólares en billetes de 100 dólares para que se los entregara a Siegel en el Hotel Plaza.↵Durante los dos años siguientes, Siegel le pasó información privilegiada a Boesky en varias ocasiones. Con los consejos de Siegel, Boesky ganó 28 millones de dólares invirtiendo en acciones de Carnation antes de su adquisición. Pero su éxito comenzó a alimentar las investigaciones tanto de la prensa como de la Comisión de Bolsa y Valores. Comenzaron a circular rumores de que Siegel y Kidder, Peabody & Co. estaban involucrados en actividades ilegales.↵A pesar de la presión, Siegel y Boesky se reunieron en una tienda de delicatessen en enero de 1985, donde Siegel exigió 400.000 dólares. Esta vez, la entrega en efectivo se realizó en una cabina telefónica. Siegel, que estaba preocupado por su relación con Boesky, decidió ponerle fin después de recibir su dinero. Aun así, continuó intercambiando información privilegiada con otros ejecutivos de Wall Street. ↵En 1986, los esquemas ilegales, que para entonces incluían a muchos de los mayores operadores del país, se vinieron abajo. Se realizaron arrestos por todos lados en Wall Street, y Boesky y Michael Milken, el rey de los bonos basura acusado de violar las leyes federales de valores, no fueron una excepción. ↵Siegel resultó ser uno de los pocos testigos cooperativos del gobierno y prácticamente el único que mostró remordimiento por su papel en el fraude, lo que provocó que lo condenaran al ostracismo en Wall Street. Sin embargo, le fue mejor que a los demás: Milken recibió una sentencia de 10 años y Boesky de 3 años, pero a Siegel solo se le exigió que devolviera los 9 millones de dólares que había obtenido ilegalmente. Todo el incidente llegó a simbolizar la era de la codicia desenfrenada en Wall Street a mediados de la década de 1980.